jueves, 16 de julio de 2015

Comer es un placer... ¿o no?

¿Muy práctico o muy triste?
Antes de nada, deciros que yo soy cocinillas aficionada, y para mi la comida es casi una religión... pero entendiendo que hay casos diferentes al mío, voy a contaros la historia de un buen amigo. Imagino que habrá mucha gente como él, así que a lo mejor os descubro con esto un mundo nuevo ;)

Bien, este amigo del que os hablo es un tanto peculiar... cuando yo lo conocí (trabajábamos juntos, hace ya cosa de 10 años), se preciaba de comer al mediodía, únicamente barritas de esas tipo Biomanán... Digamos en su favor que tiene tintes vigoréxicos, pero desde luego, no está loco ni nada por el estilo... Simplemente, no le gusta perder tiempo cocinando, y cuando lo hace, tampoco es que se muera de la ilusión.

La verdad, no puede haber nada más alejado de lo que yo siento, no lo comparto para nada, pero oye, él sobrevivió a base de barritas de esas chuscas una buena temporada ;)

Bien... pasa el tiempo, este buen hombre abandona las barritas y empieza a hacer sus pinitos en la cocina (dice que las lentejas y las croquetas son su fuerte... a mi todavía no me consta, ¡jajajaja!), pero un buen día, descubre en Internet que hay un suplemento alimenticio en forma de batido que cubre todas las necesidades de nutrientes... y allá que se va a probarlo.

No os quiero desvelar nada, porque acaba de publicar sus experiencias en Verne, así que os dejo el enlace a su artículo, pero debo decir que a pesar de ser algo que a mi me levanta sarpullido solo de pensarlo, no me parece mala idea del todo. Una que ha estado viviendo a base de polvillos de dieta proteica sabe que se puede sobrevivir con batidos, y a veces, hasta sienta bien esa sensación de no estar totalmente llena... (a veces, sólo a veces, ¡jajajaja!).

Espero que os guste Joylent... o mejor no... ¡¡viva la comida!! :)

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